jueves, 27 de junio de 2019

La tecnología en el autismo

Al transcurrir el tiempo la tecnología ha ido mejorando. Todos estos avances han ayudado a muchas personas, como lo es en el autismo ya que muchas familias con niños autistas utilizan estos medios tecnológicos para facilitar su comunicación con las demás personas; con los soportes digitales y las aplicaciones móviles.


Esto ayuda a que muchas veces estos menores y adultos desarrollen sus actividades casi de forma autónoma.

Uno de cada 68 niños en edad escolar padece autismo, siendo más común en varones. Son menores que poseen una comunicación e interacción diferente. Su juego simbólico es limitado y suelen tener comportamientos repetitivos.

La Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU) en 2007, estipuló que el 2 de abril, se celebra el “Día Mundial de concienciación del Autismo”. 

Relata Lucia que su hija Elena cuando tenía un año y medio y, tras un peregrinaje interminable de médicos, finalmente, le diagnosticaron autismo a los dos años y medio. Elena no respondía a su nombre, no se giraba, no sabía señalar con el dedo. Se pasaba horas y horas jugando con llaveros -comportamiento repetitivo, recuerda el miedo a lo desconocido, el no saber por dónde tirar. Pero tuvo ayuda. “Trabajadores sociales la ayudaron y le hicieron entender que Elena tenía que ir a una modalidad de educación distinta”.

Gracias a los soportes digitales, la tableta, y a las aplicaciones móviles, la niña aprendió a señalar con el dedo, mediante puzles y programas visuales que han mejorado su motricidad fina, su coordinación ojo-mano. Dice “Ahora me puedo comunicar con ella por medio de pictogramas, que es lo que ella entiende”, Elena también usa el dispositivo en clase, “lo que produce un nexo de unión con algo a lo que está acostumbrada. Utilizar el móvil, una tableta en cualquier sitio, te ayuda a controlar mejor una rabieta, cualquier cambio en su rutina. Le puedes explicar lo que ocurre con pictogramas, anticipando lo que va a hacer, algo fundamental para estos niños”, termina. Lucía usa de manera regular DictaPicto, creada por la Fundación Orange, una App que permite pasar un mensaje de voz o escrito a imágenes de forma inmediata.

El móvil o la tableta es un aporte físico de la comunicación y las aplicaciones el medio que es capaz de crearla, de registrar la voz de los niños o crear pictogramas y video modeladolo con cosas cotidianas –vídeos de cómo vestirse, comer o lavarse los dientes.

Pero es muy importante también el humano y este debe ser especializado”, añade Herrera “Pero hay algo que quiero dejar claro: la tecnología es beneficiosa, pero cada persona es diferente y las familias deben ser conscientes de que lo que le funciona a un niño con autismo, puede no funcionarle a otro”.


El Proyecto Abby se encuentra colaborando con instituciones especializadas en autismo en Jalisco, México; tal es el caso de Psicología y Neurodesarrollo, Trascendiendo el Autismo (TEA), Terapia Integral para Niños con Autismo (TINA) y Centro Psicopedagógico Atzán; logrando que cada desarrollo realizado por Proyecto Abby sea adecuado a las necesidades, habilidades e intereses de cada niño.

Hasta el día de hoy, se han desarrollado cinco dispositivos (cubo visual, tablero visual, superficie motriz, cubo táctil y tablero giracolor) que mediante la estimulación sensorial (visual, sonora y táctil) persiguen objetivos académicos y terapéuticos que pueden ser llevados al hogar. Cada uno de los cinco busca la interacción del niño con su familia, para de esta manera convertirse en los juguetes favoritos de los niños con autismo y en las herramientas educativas perfectas para sus padres y terapeutas.
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